La fiebre por las comidas a domicilio

La fiebre por las comidas a domicilio

Levantarse a las seis y media de la mañana, llegar pronto a la oficina para dar buena imagen, trabajar hasta las siete de la tarde casi sin tiempo para comer, y llegar a casa cuando cae el sol es el día a día de muchos trabajadores. Igualmente es común no tener ninguna gana de cocinar cuando acaba el día.

Pero eso no es un problema, porque no hay que quitarse las zapatillas de estar por casa para comer como un señor. Actualmente el sector de las comidas para llevar es uno de los más desarrollados, y como veremos más adelante estamos pasando de un modelo en el que pedimos por teléfono, a otro en el que las aplicaciones nos permiten realizar pedidos al restaurante de debajo de nuestra casa.

La típica opción de llamar al chino o al restaurante habitual de pizzas no es algo que nos quede muy lejos, pero esto está por cambiar. Empresas como Uber han desarrollado modelos de negocio que permiten llevar la comida del restaurante a tu casa en una breve fracción de tiempo, lo que cambia el paradigma del “take away”.

El Take away siempre se ha entendido como la opción de ir a un sitio para pedir comida para llevar, y una vez lista te la llevas y la consumes en casa. Pero actualmente, mediante una aplicación somos capaces de hacer este pedido, pagarlo y recibirlo en casa sin ningún tipo de problema.

No olvidemos que los restaurantes que llevan la comida a casa siempre han tenido un sistema de pedidos por teléfono, o últimamente por Internet. Es el caso de Aperitivos Saiz, una empresa dónde comprar los aperitivos con la mejor calidad-precio de forma online, con la confianza de una empresa especialista en proveer de aperitivos a los locales de restauración de Madrid desde 1979.

En el artículo de hoy vamos a ver cómo ha cambiado el paradigma de la comida para llevar, algo que en otros países ya ha pasado, y que actualmente en España estamos copiando de una manera realmente acelerada. Al fin y al cabo, una de las consecuencias de la globalización es la necesidad por tener las cosas que quieres lo antes posible, y esta manera de entender el take away es lo que intenta conseguir

Las aplicaciones toman el poder

La vuelta de Uber Eats a Barcelona refuerza el papel que tiene la nueva economía en el sector del reparto de la comida a domicilio. El servicio de la multinacional de EE.UU. (que ya ha revolucionado el sector del taxi) competirá ahora con los repartidores tradicionales de comer y, especialmente, con las plataformas tecnológicas que tienen un modelo similar al suyo: las multinacionales británicas Just Eat y Deliveroo o la francesa Resto-in, que se dedican exclusivamente al sector culinario, y la barcelonesa Glovo, que además de comer, reparte cualquier cosa que quepa en una mochila.

A diferencia de la entrega tradicional –en la cual el consumidor descolgaba el teléfono para pedir una pizza cuatro quesos– estas empresas han creado una plataforma digital, a menudo en forma de app, que ofrece al cliente una amplia gama de restaurantes, además de un servicio de reparto que en poco más de media hora pone el plato en la mesa del cliente.

El modelo de negocio de las plataformas se basa en cobrar a los restaurantes una comisión que oscila entre el 10% y el 30% del precio que paga el cliente por pedido. Además de la tecnología, la mayoría de estas empresas ( Deliveroo, Glovo, UberEats) ofrecen a los restaurantes un servicio de reparto a través de ciclistas y motoristas autónomos, que cargan con una mochila con el logotipo de la empresa y recorren la ciudad para recoger y entregar los pedidos. Aun así, Just Eat, la empresa más relevante en España (con una cuota de mercado del 70% tras adquirir La Nevera Roja en el 2015, según la CNMC), se desentiende de la distribución

La llegada de estas y de otras plataformas han provocado que el sector del reparto en restauración comercial en España haya crecido un 9% en el 2017, hasta los 1.099 millones de euros, según datos de NPD Group.

De rebote, el cambio de hábitos del consumidor ha provocado, por una parte, el incremento de facturación de restaurantes tradicionales (que según Deliveroo han visto cómo su facturación crece entre un 10% y un 30%) y de la otra, la creación de nuevos modelos empresariales, basados en cocinas industriales que se dedican a servir únicamente a domicilio u oficinas. Ejemplos son Fotawa, Wetaca, Appetit o Nococinomás.