La importancia del buen asesoramiento legal y administrativo a la hora de emprender

La importancia del buen asesoramiento legal y administrativo a la hora de emprender

22 febrero, 2016

Recientemente me inicié en el mundo de empresarial, un mundo del que yo conocía muy bien la parte emprendedora, competitiva, comercial, económica, pero no así la parte jurídica, ya que yo siempre había estado ayudando en el negocio de mis padres pero no llevaba la parte de los papeles. Dado que mi negocio tiene su sede social en la ciudad andaluza de Sevilla busqué asesoramiento y el estudio jurídico de Sevilla Abogados se encargó de orientarme y de facilitarme la labor de inicio y puesta en marcha de mi negocio. Ellos se ocuparon de la parte administrativa en cuanto a licencias de apertura, actividad, tasas, etc. En definitiva, todos los trámites legales que se escapaban a mi conocimiento.

Mi empresa se dedica a la jardinería, no solamente como vivero de plantas, sino que también abarca artículos de decoración y diseño de jardines tanto públicos como privados. A mí el contacto con el campo y las plantas siempre me gustó porque mi familia es riojana y mi abuelo, cuando yo era pequeño, me llevaba con él al campo a recorrer los viñedos y la huerta, de donde muchas veces traíamos la comida para casa. Allí me explicaba una y otra vez cómo se desarrollaban los viñedos, las variedades de uvas que había, las plagas y enfermedades que tenían y yo le escuchaba atentamente, introduciéndome poco a poco en ese mundo maravilloso.

Ya de adulto me decidí a involucrarme como empresario del sector y comencé a buscar una parcela donde pudiese alojar mi negocio en Sevilla. Fue algo harto complicado. Por un lado, por la extensión de terreno que se necesita, ya que para cultivar hacen falta metros y no son nada baratos cerca de la ciudad. Y, por el otro lado, porque deseaba que estuviese lo más próximo posible a mi casa, para no tener que gastar mucho en gasolina.

Una vez hallado el lugar apropiado para comenzar mi actividad, inicié los trámites para establecerme como autónomo, al mismo tiempo que los relaciones con la contratación del personal que me ayudase en las múltiples tareas de mi negocio. Este personal tiene que ser cualificado, dado que al tratar con las plantas, que son seres vivos, cualquier cambio de temperatura, humedad, plaga, puede alterar el ciclo de producción.

La empresa, además del diseño de jardines, incluye también el trabajo de campo, con replanteo sobre el terreno, movimiento de tierras, realización de parterres, estanques, plantación de arbolado, etc. Esto es algo que yo conozco muy bien por la experiencia de mi infancia y porque estudié un módulo de formación profesional donde nos explicaban todo esto, pero como decía, no tengo ni idea de lo relacionado con los contratos laborales a los empleados, las tasas que he de pagar a la Administración.

Para mí, contactar con un buen asesor legal para que me orientase en este sentido y se encargase de todos los papeles fue algo fundamental para poder sacar el negocio adelante y centrarme en aquello de lo que yo sabía, el campo. Tanto empeño puse que ahora tengo uno de los viveros más exitosos del sur de España. Y os recomiendo a todos que no perdáis el tiempo de administración en administración dando paseos sobre cosas que no entendéis y tiréis como yo hice de un buen asesor.

shutterstock_183706850reducida