Un negocio seguro para el verano

Un negocio seguro para el verano

22 julio, 2016

El verano: esa época del año que muchos esperamos con ansia durante nueve largos meses, deseosos de dar carpetazo a la rutina, evadirnos de los problemas y practicar actividades diferentes. El sol y el calor nos invitan a pasarlo bien y disfrutar de la mano de la familia y los amigos. Una buena ocasión para hacer de ese un momento inolvidable.

Cuando, además, la playa está cerca y se puede disfrutar de ella la experiencia es insuperable. Las olas, la brisa suave, el tacto de la arena…son pequeños placeres que uno no siempre valora y que después echa en falta cuando lo bueno se acaba y toca regresar al trabajo y a la crudeza de la rutina.

Este verano tuve una idea genial para un negocio. En esta época del año muchos matrimonios, con sus correspondientes hijos, siempre quieren disfrutar al cien por cien de su periodo vacacional veraniego. El invierno ha sido largo y estos días llega la hora de sentirse libre. Por eso decidí que quizá sería una buena oportunidad para comprar varios hidropedales y alquilarlos en la playa de mi ciudad. Es una idea que en realidad tenía pensada desde hace años pero a la cual he decidido darle vida durante este verano, después de varias renuncias.

Empecé a buscar por Internet para saber algo más acerca de estos elementos de playa. Vi que muchos de ellos solían construirse con fibra, un material que parecía ser más resistente y que hacía que la esperanza de vida y la garantía del producto fuese mayor. Con esta información, y con un presupuesto en la cabeza, comencé a buscar varios hidropedales para hacer mejores las vacaciones de los bañistas y para obtener algo de dinero.

Tras ver diferentes precios y calidades, finalmente me decanté por comprarlos a través de una página web que me pareció la más fiable. Se trataba de www.fabricahidropedales.es, la cual me proporcionó esos hidropedales de fibra que yo buscaba para asegurar la fiabilidad de los productos que más tarde yo iba a ofrecer a mis clientes. Y no solo compré hidropedales. Pensé que quizá estaría ofrecer diferentes modalidades de vehículos acuáticos, por lo que compré botes, pedalos o kayaks.

La idea, de momento, está resultando ser un auténtico éxito. Llevamos dos meses de temporada veraniega y, sorprendentemente, he conseguido cubrir el desembolso que tuve que realizar para montar este pequeño negocio. Cada día, cientos de bañistas se acercan hasta mi puesto en la playa para alquilar mis vehículos durante una o varias horas. La sensación que he causado ha sido tal que incluso me he visto obligado a contratar a un empleado para poder agilizar el trabajo. Lo mejor de todo es que todavía nos quedan los meses de agosto y septiembre para poder seguir haciendo dinero. De lo único que me arrepiento es de no haberme lanzado a montar este negocio con anterioridad.

Turismo de playa, una apuesta segura en España

España es, como todo el mundo sabe, todo un reclamo en cuanto al turismo de sol y playa se refiere. Nuestro país se encuentra en un enclave fundamental, donde el número de meses que al año resultan templados o calurosos es grande y donde hay muchas horas de sol en verano. Por eso, los negocios que vayan asociados a este tipo de turismo tienen grandes posibilidades de prosperar si se montan con mimo y con paciencia.

Son cientos de miles los turistas que visitan nuestras costas cada año. Hosteleros y demás profesionales del sector servicios que operan en zonas de costa esperan esta época con ganas para ver sus negocios atestados de gente que viene con ganas, como antes decía, de evadirse y de despreocuparse de los problemas del día a día. Sin duda alguna, esto nos ofrece un volumen de negocio importante que hay que saber manejar y rentabilizar. Creo que, de momento, mi negocio de hidropedales marcha viento en popa gracias a ello. Es la magia del turismo de playa. Una apuesta, sin lugar a dudas, segura.