Cómo revitalizar tu negocio de transporte de cara la próxima desaceleración mundial

Cómo revitalizar tu negocio de transporte de cara la próxima desaceleración mundial

1 octubre, 2019

Si hacemos caso a todos los indicadores macroeconómicos de los que se están haciendo eco las noticias en los últimos meses, se prevé que situación mundial no sea muy halagüeña. No se habla todavía de una crisis como la que nos sobrevino en 2008, pero sí se espera una cierta desaceleración. Así, la economía global podría crecer este año un 3,3%, tres décimas menos de lo que se espera que 2018. En nuestro caso concreto, es muy posible que nos veamos fuertemente afectados por lo que ocurra en Inglaterra con el Brexit, así como en Alemania, donde el Gobierno, austero por tradición, prevé ya inyectar ciertos incentivos en su economía debido a que el país no va todo lo fuerte a lo que estamos acostumbrados. Y ya se sabe, si Alemania estornuda, Europa se resfría.

Uno de los sectores que más puede sufrir las consecuencias de una desaceleración de la economía global, un ajuste que será, no obstante, suave y ordenado, y que afectará especialmente a Alemania, es el del transporte. Bastaría con dejarse caer una horita por una carretera germana para ser conscientes de la cantidad de industria y la potencia que hay en ese país. Los camiones son casi mayoría en las famosas autopistas alemanas, lo que nos da una idea del posible impacto en este sector cuando la industria germana comience a flaquear.

Para que los transportistas de España no se vean perjudicados por esta situación, una de las mejores opciones con las que se encuentran en el panorama laboral es la asociación con un gigante del transporte que les garantice trabajo y no estar parados. En Transportes Grupo Caliche, una de las empresas referentes de transportes tanto a nivel nacional como internacional, se encuentran en la actualidad ofreciendo este tipo de asociación para beneficiarse ambas partes de un crecimiento mutuo. La experiencia, calidad y sinergia corporativa son factores que han sido determinantes para que Transportes Grupo Caliche se convierta en una de las compañías más fiables del sector.

¿Qué se puede obtener un transportista que decida asociarse a un grupo grande de cara al contexto de desaceleración económica? Principalmente, compartir objetivos, pero también continuidad laboral garantizada, y en el caso concreto del Grupo Caliche, la total seguridad de cobro con pagos garantizados a través del sistema bancario de confirming, así como una relación humana y cercana y un plan de crecimiento respaldado por el propio grupo.

Se trata de una oportunidad que los transportistas no deberían dejar pasar, ya que el cierre de pasado año marca claramente el comienzo de lo que se ha venido en llamar una desaceleración gradual, algo que se anticipaba ya desde finales del año 2017. Como se sabe, la economía son dientes de sierra, y las crisis no se escapan a esto, son cíclicas. En 2008 parecía que no nos acordábamos de la que se había vivido en 1993, y pocos años después, volvemos a sufrir un bajón. Por ejemplo, sin ir más lejos, para este año 2019, se espera una reducción en la aportación al crecimiento mundial de los mercados desarrollados (que crecerán por debajo del 2%) y una mayor aportación de los mercados emergentes (que aumentarán entre el 4% y el 5%), apoyados en unas previsibles mejores condiciones financieras globales.

¿Cuáles son los otros factores en lo que nos debemos fijar para empezar a hablar de desaceleración?

Entre los factores de desaceleración de los que comienzan a hablar los economistas a nivel mundial se encuentran la reducción de la prima temporal en las curvas de interés de los países desarrollados, la exuberancia en el precio de determinados activos, los retos a los que se enfrentan las cuentas financieras y los balances de los agentes del sector corporativo, el elevado endeudamiento del sector público en el mundo desarrollado, así como las distorsiones en la gobernanza económica global, encabezadas especialmente por el Brexit pero también por la guerra comercial de Estados Unidos con China abierta por el presidente Donald Trump.

De todas formas, tampoco debe cundir el pánico, y es que, como decíamos, las desaceleraciones son cíclicas, como las crisis. Sería imposible pensar en un crecimiento continuo y constante de la industria y de todos los sectores, sin dejar paso a los nuevos. Es normal que nos encontremos con la corrección bursátil, la reducción de los beneficios corporativos y la corrección global de flujos comerciales y de inversión extranjera directa. Estos no dejan de ser síntomas del cambio, palpable ya en el comercio, en la inversión y en las expectativas globales.

En este caso, por suerte, no se trata de una gran crisis como la 2008 derivada de los desequilibrios de la política económica de los últimos años, sino que los más reputados economistas apuestan por que simplemente estamos ante un cambio de ciclo internacional suave y virtuoso capaz de ser manejado con la política económica actual.

No obstante, conviene ser especialmente previsores conocidos ya los riesgos latentes avisados hace un año, ya que estos no solamente continúan sino que en algunos casos han cobrado mayor probabilidad. Aunque el foco inmediato acerca de los peligros de la gobernanza económica global se centra en la guerra comercial y sus efectos en la actividad, el mayor riesgo que se detecta se encuentra en las empresas que viven especialmente del comercio, entre estas, las formadas por las personas que se dedican al transporte con una pequeña estructura, algo que siempre es más débil en comparación con grandes grupos de transporte, como es el caso de Caliche.

Es más, existe otra variable que los transportistas deben tener en cuenta en esta guerra comercial que nos lleva a la desaceleración. Se trata de la presión que se cierne sobre la Reserva Federal. Un error de política monetaria en Estados Unidos ante un repunte eventual de la volatilidad o del precio del petróleo podría ser el detonante del escenario alternativo de riesgo. Y una subida de los costes del combustible lleva también a menores márgenes de beneficios para los transportistas, cuando no directamente a la no rentabilidad del negocio.