Emprender en positivo

24 octubre, 2015

Emprender es, hoy en día, una necesidad. Emprender y respetar los principales puntos de la denominada responsabilidad social empresarial, una necesidad que, además, repercute en un beneficio intachable para la sociedad. La teoría de la responsabilidad social corporativa es muy sencilla: las empresas han de devolver de una forma altruista la parte que toman de la naturaleza, la ciudad y el medio ambiente para realizar su actividad. ¿Cómo se puede hacer? Hay muchas maneras de contribuir a la mejora de la sociedad actual, ya sea en el aspecto económico y financiero, en la rama más social o en lo relacionado con los derechos humanos, algo en esencia tan universal y básico que, sin embargo, en la actualidad, sigue siendo una de las tareas pendientes de las empresas y de gran parte de los gobiernos.

En los nuevos emprendedores reside, no obstante, la posibilidad de establecer un cambio de paradigma real con respecto a las acciones de responsabilidad social empresarial (también denominada para abreviar con las siglas RSE). Es cierto que, fundamentalmente obligadas por la opinión pública, y más allá por las grandes organizaciones que velan por el cumplimiento de los derechos humanos en todo el mundo (Greenpeace, Save the children, UNICEF y todo tipo de asociaciones), las grandes corporaciones han dado pasos adelante en la posibilidad de establecer un calendario de cumplimiento de estos postulados en favor del medio ambiente, la naturaleza y los propios seres humanos. Sin embargo, en muchos casos, todo ha sido un globo que ha terminado por desinflarse desde el momento en que la cámara ha dejado de enfocar al dirigente de turno y la imagen de la empresa ya no estaba en el primer plano informativo.

Evidentemente, no hay razón para negar que algunas de estas fundaciones de empresas grandes de nuestro país (y de otros conglomerados de fuera de nuestras fronteras) hayan contribuido en algunas acciones dignas de elogiar, sobre todo en el ámbito de la cultura y el mecenazgo, en este caso. Pero tampoco lo hay para obviar que, pese a todo, la sostenibilidad empresarial y la garantía de cumplimiento de ciertos derechos sigue siendo, en muchas ocasiones, una quimera de difícil consecución.

El tiempo ayuda, y cada vez son más las entidades que se suman a propuestas de cambio adaptables a su entorno empresarial, como las propuestas en la Red Pacto Mundial España, que vela por la garantía de cumplimiento de una serie de postulados destinados a que los derechos fundamentales recogidos las grandes declaraciones universales tengan un marco legal más allá de lo teórico y conceptual y, efectivamente, se lleven a cabo en el día a día de las empresas. Con origen en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo, la Declaración de Río de Janeiro sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo y, por último, la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, los diez principios propuestos por el Pacto Mundial de las Naciones Unidas (ONU) se postulan como una de las grandes nuevas declaraciones a seguir y abogan por una sociedad en la que se apoyen y se garanticen los valores fundamentales en las áreas de derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y lucha contra la corrupción en todo tipo de ámbitos.

Tristemente, la sociedad y el conglomerado de empresas aún no han asimilado que este tipo de medidas no deberían de ser necesarias. Automáticamente, un ser humano debería de ser considerado igual a otro, una mujer debería de tener exactamente la misma vara de medir cualificaciones y valías y la raza no tendría por qué seguir siendo un motivo de sospecha y, en muchos casos, discriminación directa a la hora de entrar en el mercado laboral. Ni siquiera tendría que recordarse al empresario que la naturaleza no es una fuente inagotable de recursos para su obtención de beneficios. Sin embargo, como todavía no está asimilado, sí es necesario que surjan nuevas iniciativas que fortalezcan este tipo de sostenibilidad empresarial y ayuden a la construcción de una agenda de desarrollo sostenible que pueda ser seguida por el conglomerado principal de entidades. En eso, además de en otras muchas cosas, los emprendedores tienen (tenemos) muchísimo que decir para contribuir al progreso.

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