Para crecer hay que delegar

Para crecer hay que delegar

Hace muchos años que me di cuenta de que para cosechar verdadero éxito tienes que delegar. Todo el mundo pretende iniciar su andadura profesional como emprendedor en solitario por varios motivos: tomas todas las decisiones, no dependes de nadie y todo lo que hagas tú no tienes que pagárselo a otra persona. Pero la realidad es que no puedes tener todo controlado, faltan manos, y por eso tienes que acabar aceptándolo y delegando ciertos aspectos a otros profesionales, a veces incluso externos.

Contabilidad, contratación, limpieza, mantenimiento…

Una de las primeras cosas de las que me di cuenta es de que yo no estaba hecha para llevar la contabilidad de ninguna empresa, y mucho menos la mía. Cada dos por tres cometía errores que me llevaban a tener tal descontrol que cuando tenía que presentar datos y facturas a hacienda no me cuadraba nada. Al año exacto de montar mi negocio contrate los servicios de Gestoría Toledano que me ha acompañado desde entonces. Fue una de las mejores decisiones que tomé porque, además, me ayudaron a ahorrar muchísimo en gastos y presupuestos de partida.

Poco después, cuando la empresa empezó a crecer, me di cuenta de que tenía que contratar personal y yo no me veía capacitada para decidir quién merecía la pena y quién no. Es extraño, lo sé, porque normalmente los “jefes” son los que quieren tomar este tipo de decisión pero yo tengo la mente muy abierta y soy consciente de que con los currículos no se aprecia prácticamente nada. Los aspirantes a un puesto de trabajo pueden venir con muchos estudios, y luego no saber desenvolverse, o venir con mucha experiencia y creer que saben tanto que ya no pueden adaptarse a tu método de trabajo. Por eso recurrí a Facthum, una consultoría de recursos humanos que valoran todos los aspectos a tener en cuenta incluso a través de mecanismos y herramientas de análisis psicológico con el fin de medir si el aspirante está preparado o no para un puesto concreto dentro de tu empresa.

Ellos han sido desde entonces mi filtro de contratación y tengo a personal que venía con estudios, sin ellos, con experiencia, sin ella e incluso a una secretaria de 55 años a quien nadie contrataba por edad y por falta de conocimientos con ordenadores que ahora se maneja mejor que yo con el excell, el acces y el Word. Ahí queda eso.

Otro de los servicios que tampoco tardé nada en contratar de manera externa fue la limpieza. Confié en Eurobrill y no me equivoqué haciéndolo. Esta empresa de servicios de limpieza en Barcelona no me ha fallado nunca y con ella evité que mis trabajadores levantaran un motín en mi contra porque estaban hasta las narices de limpiar las oficinas ellos mismos.

Y es que a veces los jefes no nos damos cuenta de lo que eso significa, lo vemos como algo insignificante, que no cuesta tanto, pero la realidad es que llevan 8 horas de jornada laboral y están cansados, deseando llegar a casa, y lo que menos les apetece al acabar su trabajo es ponerse a limpiar un poco la oficina.

Delegar ciertos servicios, a sabiendas de que vas a tener que pagar por ellos, puede resultar un ahorro con el tiempo, tanto económico como mental porque te deshaces de muchos problemas en los que ya no tendrás que volver a pensar, al menos en mucho tiempo.