Buscar

¿Por qué un autónomo necesita una asesoría?

Una de las primeras cosas que se le pasa por la cabeza a una persona que quiere hacerse autónomo es buscar una asesoría que le lleve los papeles. Que se encargue de los trámites con Hacienda y la Seguridad Social. Es un servicio clave que le va a acompañar durante toda su andadura empresarial. Veremos qué importante es este tema para constituir un negocio y evitarse disgustos que nos puedan desestabilizar.

Un conocido me dijo una vez que el papeleo de un autónomo es relativamente sencillo y que lo podía llevar uno mismo. Él trabajaba de profesor en la universidad y después prestaba algunos servicios profesionales. Era su segunda actividad.

Para la mayoría de los mortales, la burocracia administrativa es un bosque frondoso en el que como mínimo nos encontramos perdidos. Es probable, que si queremos, podamos gestionar nosotros solos los trámites para darnos de alta de autónomo y hacer frente a nuestras responsabilidades administrativas durante los primeros meses, pero es mejor hacerlo con una asesoría. Las gestiones nos llevan mucho tiempo y precisamente el tiempo lo necesitamos para otras cosas.

Lo más importante cuando montamos un negocio es dedicar nuestro tiempo y energía a crear la empresa y hacerla crecer. Hazme caso, es una actividad titánica, no es tan sencillo. Mejor dejar los trámites administrativos en manos de profesionales especializados que saben moverse en ese campo.

Te darás cuenta de que haciéndote autónomo realizaras más tareas y trabajarás más que cuando eras trabajador por cuenta ajena. Además de tu actividad laboral habitual, deberás buscar clientes, atenderlos, entablar relaciones con proveedores, llevar la contabilidad del negocio, etc. No te da tiempo a ir una mañana a la Agencia Tributaria porque tienes que llevar un determinado papel. Eso te obliga a aplazar una entrevista que tenías programada con un cliente o a levantar la persiana del establecimiento más tarde que de costumbre, con la consiguiente pérdida económica.

Los gestores de M. J. Asesores, una asesoría de Granada, nos comentan lo importante que es que la misma asesoría lleve todos los asuntos administrativos de un negocio. El tema fiscal, el laboral, el contable y el jurídico. Es más práctico y se resuelven los problemas con más rapidez.

Te comentamos 4 aspectos en los que el trabajo de una asesoría es fundamental en la creación y funcionamiento de un negocio dirigido por un autónomo.

Constitución de la empresa.

El autónomo es una figura jurídica especial. Es una persona física que realiza una actividad empresarial. No hay una diferencia, a efectos legales, entre la persona y el negocio. Esto quiere decir, que el autónomo responde con su patrimonio personal de las responsabilidades que contrae su negocio.

El portal Infoautónomos aclara que para darse de alta de autónomo en España, a día de hoy, necesitas efectuar 5 pasos:

  1. Darte de alta en el Impuesto de Actividades Económicas. I.A.E. En el epígrafe correspondiente a tu actividad, o aquel que más se asemeje a la misma. Este es un paso previo, imprescindible, y con él le estás indicando a Hacienda que vas a llevar a cabo una actividad económica y empresarial determinada.
  2. Darte de alta en el Régimen Espacial de Trabajadores Autónomos. Con el comprobante del I.A.E. debes inscribirte como autónomo en la Seguridad Social. Tienes que hacerlo por ese orden, de lo contrario, la Seguridad Social no te acepta. A partir de ese momento, estás obligado a abonar la cuota de autónomo todos los meses. Una cotización que te cubre las contingencias comunes, la protección por accidente de trabajo y enfermedad profesional y la prestación por cese de actividad.
  3. Después deberás darte de alta en Hacienda. Es diferente al alta del I.A.E. Son dos trámites distintos. En este caso, indicas a la Agencia Tributaria el cambio de tu situación laboral que repercutirá en una variación sobre el I.R.P.F. (el impuesto de la renta). A partir de ese momento no tributas sobre rentas de trabajo, sino sobre rentas de capital y, por tanto, deberás aportar la información que te exijan relativa a la marcha de tu negocio. También pasarás a ser un operador en el pago y cobro del I.V.A. y tendrás que justificar tus operaciones respecto al I.V.A. soportado y el I.V.A. repercutido.
  4. Solicitar las licencias y permisos correspondientes en tu ayuntamiento. La más importante es la licencia de apertura. Afecta principalmente a los negocios físicos y establecimientos comerciales. Aparte de ello, algunas actividades requieren permisos especiales, como hostelería.
  5. Comunicar al servicio de empleo de tu comunidad autónoma la apertura del centro de trabajo. Con ello te entregarán un libro de visitas, que deberás tener a mano y presentarlo obligatoriamente ante cualquier visita que efectúe inspección de trabajo.

Esto que parece mucho, si lo delegas en una asesoría, en 24 o 48 horas tienes todos los trámites necesarios para emprender tu negocio legalmente.

Responsabilidades laborales.

Como hemos dicho antes, tienes la obligación de pagar una cuota de autónomos todos los meses a la Seguridad Social. La cuantía mínima en estos momentos es de 230 €, pero ojo, estás cotizando sobre una base imponible de 670 €, es como si esos fueran tus ingresos. Por tanto, las prestaciones serán proporcionales a la base imponible. Tus pagos con relación a la pensión de jubilación se corresponden con esa cantidad. La cuota de autónomos está establecida por plazos. Así, si pagas una cuota de 275 € es como si declararas unos ingresos de unos 1.000 €, y si la pagas de 294 es como si declararás 1500.

Para los nuevos autónomos y aquellos que se reincorporen, después de estar más de 5 años fuera del Régimen Especial de Autónomos, podrán acogerse a la tarifa plana, por la cual solo pagan una cuota de 80 € al mes durante el primer año. Cantidad que pueden prorrogar un año más si demuestran tener unos ingresos inferiores al Salario Mínimo Interprofesional.

Además, como autónomo tienes derecho a contratar trabajadores por cuenta ajena para que te ayuden en tu actividad. Esto implica la obligación de hacerles un contrato de trabajo, de darlos de alta en la Seguridad Social en el Régimen General y de responsabilizarte del pago de las cotizaciones, tanto las que corresponden a la empresa como las que se descuentan del salario bruto del trabajador.

De esta tarea se puede encargar perfectamente la asesoría.

Responsabilidades fiscales.

El pago de impuestos es uno de los temas que más preocupa a los autónomos. El periódico El Mundo afirma que un autónomo paga básicamente dos impuestos: El I.V.A. y el I.R.P.F. La liquidación del I.V.A. y la retención del I.R.P.F. se liquidan cada tres meses. Son los llamados pagos trimestrales.

El pago de impuestos se puede efectuar desde 2 modalidades. Por módulos o por estimación directa.

Con los módulos se calcula una cantidad fija en función de varios varemos como la actividad económica, la potencia energética contratada, las dimensiones de las instalaciones de trabajo, etc. Tiene la ventaja de que más fácil que prever, puesto que el pago trimestral vendrá a ser parecido cada trimestre, lo cual ayuda al autónomo a que tenga esa cantidad reservada. Todas las actividades no pueden acogerse al sistema de módulos. Por ejemplo, las nuevas profesiones relacionadas con el mundo digital no están recogidas.

La otra opción es la llamada estimación directa, por la cual el autónomo justifica la marcha económica de su negocio presentando todas las facturas, tanto las pagadas como las emitidas. Tiene la característica de pagarás menos los trimestres que menos ingresos tengas y pagarás más cuando más factures.

Cada trimestre se paga el I.V.A. y una cantidad a cuenta del I.R.P.F. En la campaña anual del I.R.P.F. que se realiza cada año entre mayo y julio se regulariza todo el dinero que se ha pagado a lo largo del año. Todos los autónomos tienen la obligación de presentar la declaración anual del Impuesto sobre la Renta. Cumplimentar este impreso es mucho más complejo que si fuéramos trabajadores por cuenta ajena.

A estos impuestos generales se les unen otros de carácter municipal o específicos en función de la actividad que se realice.

De la gestión de todo el tema tributario se encargan las asesorías, que solicitarán al autónomo los documentos que necesiten presentar.

Asesoramiento jurídico.

Puesto que el autónomo efectúa una actividad económica y empresarial pública, es interesante que cuente con un equipo jurídico que le respalde ante cualquier problema que pueda surgir.

No es lo más habitual, pero pueden aparecer conflictos con proveedores o con clientes por incumplimiento de contrato. Si no se resuelven de mutuo acuerdo, pueden generar pleitos. En estos casos, contar con un abogado es crucial para defender los intereses del autónomo.

Otro tema son los conflictos que se generan con la administración. Las administraciones públicas pueden imponer multas y sanciones por incumplimientos de normas o deficiencias que se aprecien con relación a la ley. El autónomo puede interponer recurso en el caso de que considere que la medida es injusta. Disponer es este caso de asistencia jurídica es fundamental.

Contar con una buena asesoría que se encargue de diferentes aspectos administrativos del negocio es clave para su buen funcionamiento. Son una pieza importante del engranaje.

Scroll al inicio

Noticias diarias de actualidad directamente en su bandeja de entrada.